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Unos « dibujos caprichosos »…

El nacimiento del manga se sitúa en 1814. Fue en esta época cuando Hokusai Katsushika realizó sus series de croquis de escenas de vida diaria, unos «dibujos caprichosos»: «manga» en japonés.
En 1902, Kitazawa Rakuten publicó el primer manga moderno con cuatro viñetas por página y textos mecanografiados. Más tarde, los editores japoneses se inspiraron en las publicaciones periódicas anglosajonas y sacaron, en los años 1920, revistas mensuales que ponían de relieve los mangas, destinados en un principio a los chicos (Shônen Club), a las chicas (Shôjo Club) y luego a los jóvenes adultos (Yônen Club). Pero la Segunda Guerra Mundial interrumpió la progresión del fenómeno manga…
En 1947, cuando la producción de mangas se empezaba a recuperar, Tezuka Osamu, un apasionado del dibujo y fan del cine hollywoodiense (en particular de los dibujos animados de Walt Disney), reinventa el género con la publicación de Shin Takarajima (La nueva isla del tesoro). Una nueva estética, un grafismo redondeado, movimiento y acción: ¡el éxito fue inmediato!

 

… ¡A la conquista del planeta!

Las décadas 1950 y 1960 son las del auge del manga en Japón. Antes mensual, la frecuencia de publicación de las revistas de recopilación de mangas se vuelven semanales. Toda una generación de mangakas se lanza al manga de aventuras inspirado en el de Tezuka. Dibujan y escriben a un ritmo frenético para satisfacer a un público cada vez más deseoso.

  • En la misma ápoca aparecen las primeras reediciones de series de mangar en formato de libro de bolsillo (11,5 x 18 cm).

Por último, estas series se adaptaron para televisión: son los «dibujos animados». Una vez más, Tezuka Osamu desempeña un papel clave en la modernización y la difusión del manga y funda su propia productora. Los japoneses ya pueden seguir las aventuras de su héroe Astro, el pequeño robot, en la pantalla. A partir de los años 80, la adaptación animada de los mangas está considerada como la consagración del mangaka.
Así, los personajes viajaron hasta Francia. Las cadenas de televisión se amparan de ellos. Goldorak, Albator, Candy o el Capitán Flam seducen a los niños, adolescentes y jóvenes adultos… quienes se van orientando progresivamente hacia el manga en papel, cuyo potencial ha sido olfateado por los grandes editores franceses de cómics. Algunos aficionados deciden incluso tomar la pluma: ¡ha nacido el manga francés! ¿Y por qué no tú?

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